El presidente de la Organización de Trabajadores del Poder Judicial, Marcelo Acevedo, revela los entramados del sistema judicial chileno en una conversación exclusiva con El Ágora.
La entrevista con Marcelo Acevedo, presidente de la Organización de Trabajadores del Poder Judicial (OTJ), desnuda las graves falencias estructurales en el Poder Judicial chileno.
Entre los temas abordados, destaca la falta de transparencia, la incidencia del tráfico de influencias en los nombramientos judiciales y la controversia que rodea al juez Daniel Urrutia, quien ha sido objeto de una supuesta operación para dañar su reputación.
Tráfico de influencias y sus consecuencias
“Los famosos chats de Luis Hermosilla han expuesto no sólo el tráfico de influencias, sino también el sistema de favores que se genera tras los nombramientos de jueces y ministros,” comienza explicando Acevedo.
A su juicio, estos intercambios incluyen beneficios indebidos para aquellos que facilitan dichos nombramientos.
Casos recientes, como el de la ministra Verónica Sabaj, muestran cómo estos favores pueden perjudicar a otros magistrados. Acevedo señala: “La influencia de Hermosilla y Chadwick durante el gobierno de Sebastián Piñera facilitó el nombramiento de Sabaj, quien posteriormente habría actuado para inhabilitar al juez Daniel Urrutia”. Estos hechos, relatados en los chats filtrados, también revelan una animadversión hacia Urrutia.
La situación del juez Urrutia
El juez del Séptimo Juzgado de Garantía de Santiago, conocido por su postura crítica hacia el gobierno de Piñera y Carabineros tras el estallido social, se ha convertido en una figura polémica dentro del Poder Judicial.
“No se trata sólo de desacuerdos jurídicos; la campaña contra él parece ser un esfuerzo concertado para dañar su reputación y carrera”, indica Acevedo.
Luis Hermosilla, según los audios y chats filtrados, habría maquinado una estrategia para debilitar a Urrutia, quien era visto como un obstáculo para los intereses de ciertos sectores cercanos al gobierno de Piñera.
Crítica al sistema de nombramientos
Marcelo Acevedo denuncia que el sistema de nombramientos judiciales en Chile está profundamente viciado: “Los jueces y ministros son propuestos por el Ministerio de Justicia, el Presidente de la República y ratificados por el Senado. Este entramado favorece el tráfico de influencias, ya que los nombrados quedan en deuda con quienes los promovieron”.
El problema no radica sólo en el nombramiento de jueces, sino también en las repercusiones posteriores. “Cuando aceptas un favor para obtener un cargo, inevitablemente le debes algo a quien te ayudó. Esto afecta la independencia judicial y socava la confianza pública en el sistema,” afirma.
Dos justicias para Chile
Acevedo también aborda el impacto de estas prácticas en la percepción ciudadana. “Esto perpetúa la idea de que existen dos justicias: una para quienes tienen influencias y otra para la ciudadanía común”, comenta.
Finalmente, destaca la importancia de realizar reformas profundas: “Es necesario terminar con esta amalgama entre política y justicia. Sólo así se podrá recuperar la credibilidad del sistema judicial chileno”.
Fuente: El Ágora